sábado, 25 de abril de 2020
Luis Fernando Afanador / Arte Poética
No cantes nunca para celebrar la vida
o para negarla
La vida ocurre a espaldas del poema
y su frágil envoltura.
De sus horrores no te culpes, y recuerda
que a su plenitud
nada agregan las palabras.
No cantes el amor. Ante el encuentro impetuoso
de dos pieles, o el dolor
de una partida
únicamente hay lugar para el silencio.
No cantes tus miserias, ni tus repentinas
dichas. Ya nadie
las escucha.
Canta solo por amor a las palabras. Por
ebriedad. Por convicción.
Por lo inútil del esfuerzo.
Canta sólo por cantar. Canta solamente.
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