sábado, 25 de abril de 2020
Manoel de Barros / Autorretrato hablado
Vengo de un Cuiabá garimpo y de callecitas tortuosas.
Mi padre tuvo un puesto de bananas en el Beco da
Marinha, donde nací.
Me crié en el Pantanal de Corumbá, entre animales del
suelo, personas humildes, aves, árboles y ríos.
Aprecio vivir en lugares decadentes por puro gusto
de estar entre piedras y lagartos.
Hacer apreciar lo despreciado es algo que me place.
Ya publiqué 10 libros de poesía; al publicarlos me
siento como deshonrado y huyo al Pantanal
donde soy bendecido a garzas.
Me busqué la vida entera y no me encontré — por eso
fui salvado.
Descubrí que todos los caminos llevan a la ignorancia.
No fui a parar a la alcantarilla porque heredé
una chacra de ganado. Los bueyes me recrean.
¡Ahora soy tan ocaso!
Estoy en la categoría de sufrir de moral, porque sólo
hago cosas inútiles.
En mi morir hay un dolor de árbol.
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