lunes, 27 de abril de 2020
Eleonora Requena / Escritos de la siniestra
Ese estar sujeta a leves hilos, ese decidir cortarlos.
Esther se sabe en suspenso cuando deja pendiente
alguna letra sin decir, ya lo sabe, debe regresar,
esta vez por los atajos que conoce, las trochas
empinadas y luego entrar por la puerta de servicio,
tomar un vaso de agua, demorarse
fisgoneando en la despensa y seguir hacia las
habitaciones solitarias del poema.
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