sábado, 11 de abril de 2020
Wislawa Szymborska / El ocaso del siglo
Tenía que ser mejor que los anteriores, nuestro siglo XX.
Ya no está a tiempo de demostrarlo,
tiene los años contados, andar vacilante,
respiración corta.
Han sucedido demasiadas cosas
que no debieron suceder,
y lo que tenía que llegar
no ha llegado.
Tenía que estallar la primavera
y, entre otras cosas, la felicidad.
El miedo tenía que abandonar valles y montañas.
La verdad tenía que ser más veloz que la mentira
en alcanzar el blanco.
Algunos desastres
no debieron repetirse,
por ejemplo la guerra,
el hambre, etcétera.
Tenía que respetarse
la indefensión de los indefensos,
la confianza y cosas por el estilo.
Quien deseaba complacerse en este mundo
se enfrenta a una hazaña irrealizable.
La estupidez no es ridícula.
La sabiduría no es alegre.
La esperanza
dejó de ser una muchacha,
etcétera, por desgracia.
Dios tenía que confiar, por fin, en el hombre
bueno y fuerte,
pero un bueno y un fuerte
siguen siendo dos hombres.
Cómo vivir, me preguntó por carta alguien
a quien yo pensaba formular
la misma pregunta.
De nuevo y como siempre,
según lo dicho anteriormente,
no hay preguntas más apremiantes
que las preguntas ingenuas.
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