lunes, 13 de abril de 2020
Darío Jaramillo Agudelo / Hola soledad
Bienvenida, vieja amiga, te creí ausente y aquí estabas escondida, confundida conmigo;
bienvenida, ahora que te veo, bienvenida a tu más propia casa, el latido de mi sangre,
a ti te acojo en el tiempo largo del poema, en el suave sueño, en el hormigueo
de mi mano izquierda,
báñate conmigo, una ducha caliente que golpee la espalda,
ah, desnudos sí que tú y yo somos uno solo,
préstame una de tus camisas blancas de algodón,
ven, tomemos café, sin azúcar: así lo bebo solamente contigo,
amiga, ladilla, sombra,
y fumemos viendo el cambio de color de la montaña, fúndete conmigo para que pueda
mirar cómo amanece,
ven cántame una canción, aguántame la risa de gozarte hasta el tuétano, generosa mía,
llévame así, apacible, a este o aquel libro, deja que te lea en voz alta y dime si te aburres,
vuélvete música, almohada; convierte, maga, tu sustancia en humo, en el umbral
de las visiones,
liba conmigo la euforia santa del silencio,
alucina, muchacha de mi vida, y cuenta tu cuento mientras yo, torpe, tomo tu dictado:
tacha siempre toda espera o esperanza,
que no se sienta el tiempo,
y baila conmigo la danza de la sonrisa en el ojo de la mente
hasta caer, inseparablemente juntos, fulminados.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
-
Mi madre me leía libros todas las noches, sentada en la orilla de mi cama. Ella era la rapsoda; yo, su público fascinado. El lugar, la hora,...
-
Gabriela Mistral / Árbol de Guernica Volverá a ser verde y ancho el roble, el roble nuestro. Mordido de la metralla, no del rayo de los ciel...
-
No fue en vano que esperáramos a los bárbaros no fue en vano que nos reuniéramos en la plaza de la ciudad. No fue en vano que nuestros grand...

No hay comentarios.:
Publicar un comentario