sábado, 25 de abril de 2020
Darío Jaramillo Agudelo / El oficio
La poesía, esa batalla de palabras cansadas; nombres de cosas que el ruido escamotea;
llegan los fieles a reconocer el signo, heráldica donde cada rito tiene su lugar:
allá la cornucopia, el ara, el gerifalte, aquí muy cerca una noche y una estrella:
amplia red de sonidos que ocultan este corazón aterido y amargo,
un gajo de uvas verdes, el silencio irrepetible de una calle de mi infancia.
La poesía: este consuelo de bobos sin amor ni esperanza,
borrachos por el ruido del verbo, aturdidos por cosas que significan otras cosas,
sonidos de sonidos.
Prefiero mirar tus cartas que leerlas; de súbito dibujas un beso;
la poesía: esta langosta, esta alharaca, esta otra cosa que no es ella,
la risa de Alejandra, el esplendor de tantos sueños silenciosos,
una forma callada.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
-
Mi madre me leía libros todas las noches, sentada en la orilla de mi cama. Ella era la rapsoda; yo, su público fascinado. El lugar, la hora,...
-
Rafael Alberti / Han descuajado un árbol... Han descuajado un árbol. Esta misma mañana, el viento aún, el sol, todos los pájaros lo acaricia...
-
Entre el pulgar y el índice la pluma gruesa descansa; cómoda como un arma. Bajo mi ventana, el limpio y áspero sonido cuando la pal...

No hay comentarios.:
Publicar un comentario