lunes, 13 de abril de 2020
Afric McGlinchey / Dieciocho
A los dieciocho,
hacía cuatro largos bajo el agua;
él me beso, dijo que me amaba.
Lo dejé tocarme los pechos;
superamos el borde del sofá
como él propuso.
Qué habría sido de ti
mi pequeño, que palpitaste
en mi interior por cinco meses,
que no tuviste nombre, ni tumba.
Sin embargo tu presencia se siente en un susurro
sin palabras, y en este día, con sol,
lluvia o niebla, escucho por ti, el murmullo
de tu forma acunada entre huesos pélvicos.
Habrías tenido dieciocho.
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