María Elena Walsh / La ciudad de Brujas
Si ustedes vieran el invierno
en la ciudad de Brujas.
Es un invierno tan antiguo
y no parece acabar nunca.
Hay un solcito fugitivo
que las abuelas buscan
y se sientan en la vereda
para enhebrarlo en sus agujas.
Hay calles de nadie y silencio,
casas de piedra mustia,
muchos canales y canales
donde el agua está quieta y muda.
Con señorial aburrimiento
los cisnes se aventuran
a patinar sobre la escarcha
bajo puentes de musgo y bruma.
Flores de tiza por el cielo
los molinos dibujan
y sueñan fábulas de harina,
recuerdan pan lleno de arrugas.
Campanas de los campanarios
se sueltan todas juntas
a cantar viejas alegrías,
repentinas como la lluvia.
Si ustedes vieran el invierno
en la ciudad de Brujas.
Es como un sueño de juguete
abandonado por la luna.
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