Ágnes Nemes Nagy / Árboles
Hay que aprender. Los árboles de invierno.
Ese cubrirse hasta los pies de escarcha.
Inmóviles cortinajes.
Hay que aprender la franja
donde el cristal ya humea,
y el árbol va cruzando la neblina
como los cuerpos la memoria.
Y tras los árboles el río,
las alas silenciosas de los ánades,
la cegadora noche azul y blanca
donde hay paradas cosas con capuchas.
Hay que aprender aquí los gestos
inenarrables de los árboles.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
-
Rubén Darío / La canción de los pinos ¡Oh, pinos, oh hermanos en tierra y ambiente, yo os amo! Sois dulces, sois buenos, sois graves. Dirías...
-
Madrid 1936 Madrid, sola y solemne. Julio te sorprendió con tu alegría de panal pobre. Clara era tu calle, claros eran tus sueños. Un hi...
-
Los ojos de los peces estaban siempre mirándonos, abiertos y voraces, desmesurados como soles. Y lo ignoramos con nuestra ceg...

No hay comentarios.:
Publicar un comentario