sábado, 28 de marzo de 2020
Sadako Kunhara / Haremos nacer
Fue una noche
en el sótano de un edificio destruido.
Heridos de la bomba atómica llenaban
ese sótano que no encendía ni una vela.
Olor de sangre y de cadáveres descompuestos.
En medio de un sofocante olor de sudor y de quejidos se oyó una voz extraña, decía
"va a nacer un bebé"
en un sótano como el fondo del infierno.
Una mujer jóven tenía contracciones.
En un lugar donde no prendía ni la luz de
un cerillo, ¿qué se podía hacer?
Todos preocupados se olvidaron de su propio dolor. De pronto, "yo soy partera, yo haré nacer".
La que dijo eso fue una mujer gravemente herida que un momento antes gemía.
Así nació una nueva vida en las tinieblas infernales. Así la partera expiró cubierta de sangre
sin esperar a ver amanecer.
Haremos nacer,
haremos nacer,
aunque se pierda nuestra vida.
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