viernes, 27 de marzo de 2020
Raymond Carver / Mi cuervo
Un cuervo voló hasta el árbol del exterior de mi ventana.
No era el cuervo de Ted Hughes, ni el cuervo de Galway,
ni el cuervo de Frost, Pasternak, o Lorca.
Ni uno de los cuervos de Homero, harto de sangre
después de la batalla. Era sólo un cuervo.
Que jamás encajó en parte alguna,
ni hizo nada digno de mención.
Estuvo posado allí en la rama durante unos cuantos minutos.
Luego alzó el vuelo y desapareció bellamente
de mi vida.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
-
1. El llamado Todos los barcos perdidos tocaban negras sirenas, cuando Alfonsina se erguía, sola, entre el mar y la tierra. El Atlántico sop...
-
El sol quería bañarse, porque tenía calor, llevaba el calor por dentro la luna se lo advirtió; pero el sol no le hizo caso, ni siqui...
-
El mar, los botes, el sol. Lo recuerdo todo. Recuerdo aquella minúscula felicidad. El susurro. El pedazo de cielo soleado, el ímpetu y la bu...

No hay comentarios.:
Publicar un comentario