domingo, 29 de marzo de 2020
Jorge Luis Borges / GÓNGORA
Marte, la guerra. Febo, el sol. Neptuno,
el mar que ya no pueden ver mis ojos
porque lo borra el dios. Tales despojos
han desterrado a Dios, que es Tres y es Uno,
de mi despierto corazón. El hado
me impone esta curiosa idolatría.
Cercado estoy por la mitología.
Nada puedo. Virgilio me ha hechizado.
Virgilio y el latín. Hice que cada
estrofa fuera un arduo laberinto
de entretejidas voces, un recinto
vedado al vulgo, que es apenas, nada.
Veo en el tiempo que huye una saeta
rígida y un cristal en la corriente
y perlas en la lágrima doliente.
Tal es mi extraño oficio de poeta.
¿Qué me importan las befas o el renombre?
Troqué en oro el cabello, que está vivo.
¿Quién me dirá si en el secreto archivo
de Dios están las letras de mi nombre?
Quiero volver a las comunes cosas:
el agua, el pan, un cántaro, unas rosas...
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
-
Rafael Alberti / Han descuajado un árbol... Han descuajado un árbol. Esta misma mañana, el viento aún, el sol, todos los pájaros lo acaricia...
-
A pesar de lo que dure el diálogo de la distancia, Bagdad seguirá siendo sol incandescente, fuente renovada, fuego eterno, vis...
-
Al llegar a la página postrera de la tragicomedia de mi vida, vuelvo la vista al punto de partida con el dolor de quien ya nada espera. ¡Cuá...

No hay comentarios.:
Publicar un comentario