viernes, 27 de marzo de 2020
José Santos Chocano/ EL SUEÑO DEL CONDOR
Al despuntar el estrellado coro,
pósase en una cúspide nevada:
lo envuelve el día en la postrer mirada;
y revienta á sus pies trueno sonoro.
Su blanca gola es imperial decoro;
su ceño varonil, pomo de espada;
sus garfios siempre en actitud airada,
curvos puñales de marfil con oro.
Solitario en la cúspide se siente:
en las pálidas nieblas se confunde;
desvanece el fulgor de su aureola;
y esfumándose, entonces, lentamente,
se hunde en la noche, como el alma se hunde en la meditación cuando está sola...
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
-
1. El llamado Todos los barcos perdidos tocaban negras sirenas, cuando Alfonsina se erguía, sola, entre el mar y la tierra. El Atlántico sop...
-
Pablo Neruda / Canto General - Amor América 1400 Antes que la peluca y la casaca fueron los ríos, ríos arteriales: fueron las cor...
-
Se puede llorar piedras. Lágrimas como gotas de piedra. Dientes que caen de los ojos igual que si los ojos llorasen dent...

No hay comentarios.:
Publicar un comentario