Baldomero Fernández Moreno / Le digo a un sauce
Sauce: en verdad te digo que me das compasión;
como si fuera un nido se te ve el corazón.
Tu pecho, verde claro, no puede guardar nada: te penetra hasta el fondo la primera mirada.
Cuando desciende el sol, ¡oh, sauce!, al iluminarte,
te atraviesa como un puñal de parte a parte;
y a través de tus ramas, perezosas y bellas, filtra toda la noche con su millón de estrellas.
Aprende, sauce, de ese ciprés fúnebre y mudo, grave como un secreto y prieto como un nudo.
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