Satriani Durán / EL ÁRBOL DEL TEMPLO
Recuerdo que subimos al árbol que estaba afuera del templo.
Recuerdo que bailabas al ritmo de una canción que es parte de la colección sonora de uno de los mejores años de mi vida.
Recuerdo que el cielo era azul, tu blusa naranja y tu sonrisa blanca.
Recuerdo que te besé una y otra vez.
Y en un momento, cuando nadie veía, mi cuerpo se convirtió en parte del árbol, mis manos se hicieron pequeñas ramas y mi corazón se atoró entre los huecos del tronco.
Ahí se quedó.
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