lunes, 13 de abril de 2020
Francisco Luis Bernárdez / La lágrima
No se quién la lloró, pero la siento
-por su calor secreto y su amargura-
como brotada de mi desventura
como nacida de mi desaliento.
Quizá desde un lejano sufrimiento,
desde los ojos de una estrella pura,
se abrió camino por la noche oscura
para llegar hasta mi sentimiento.
Pero la siento mía, porque alumbra
mi corazón con esa luz sin tasa
que sólo puede dar el propio fuego.
Rayo del mismo sol que me deslumbra,
chispa del mismo incendio que me abrasa,
gota del mlsmo mar en que me anego.
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