lunes, 13 de abril de 2020
Guillermo Blest Gana / A la muerte
Seres queridos te miré sañuda
arrebatarme, y te juzgue implacable
como la desventura, inexorable
como el dolor y cruel como la duda...
Mas hoy que a mí te acercas, fría, muda,
sin odio y sin amor, ni hosca ni afable,
en ti la majestad de lo insondable
y lo eterno mi espíritu saluda.
Y yo, sin la impaciencia del suicida,
ni el pavor del feliz, ni el miedo inerte
del criminal, aguardo tu venida;
que igual a la de todos es mi suerte:
cuando nada se espera de la vida,
algo debe esperarse de la muerte.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
-
I Flor, flor de la raza mía, Sombra Inquieta, ¡qué dulce y terrible tu evocación! El perfil de éxtasis, llama la silueta, las sienes...
-
Antes, cuando tenía quince o algo menos, me miraba al espejo y encontraba los rasgos de nadie. Era la hija de la mujer sin rostro o quizás d...
-
Los veo parados frente a los portones formales de sus colegios secundarios, veo a mi padre salir caminando por debajo del arco de piedra ocr...

No hay comentarios.:
Publicar un comentario