sábado, 11 de abril de 2020
Wystan Hugh Auden / En memoria de W.B. Yeats
III
Recibe, tierra, a un huésped honorable;
William Yeats desciende hacia el reposo.
Que el ánfora irlandesa
descanse, despojada de su música.
El tiempo que es intolerante
con el audaz y el inocente,
y en sólo una semana indiferente
ante un hermoso físico,
adora los idiomas y perdona
a quienes les dan vida;
perdona vanidades, cobardías,
y pone sus honores a sus pies.
El tiempo que con esta extraña excusa
perdonó a Kipling sus ideas,
y habrá de perdonar a Paul Claudel,
perdona a los que escriben bien.
En esta pesadilla de la sombra
todos los perros de Europa ladran,
y las naciones vivientes acechan,
secuestradas en sus odios;
la vergüenza intelectual
nos mira desde cada rostro humano
y los mares de la piedad
se hielan en todos los ojos.
Sigue, poeta, sigue derecho
hacia el fondo de la noche,
con tu voz que nunca ordena
persuádenos aún la alegría.
Con el cultivo de un verso
haz la viña de las anatemas,
canta el fracaso humano
en un éxtasis de angustia.
En los desiertos del corazón
deja fluir la fuente consoladora,
en la prisión de sus días
enseña al hombre libre los elogios.
Traducción de Juan Rodolfo Wilcock.
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