domingo, 12 de abril de 2020

Tomás Maver / Cuando regresaba de la noche...


                        Que en los desiertos del corazón
                            broten las fuentes curativas.
                                              W. H. Auden

Cuando regresaba de la noche
oscura en que el alma se conoce y
acompaña,
junté lo que tenía para decirles
y armé una pequeña casa con un patio lleno de árboles
donde poder reunirnos a tomar algo
y después salir a caminar y respirar el aire frío.

En las madrugadas de aquella larga vuelta
descansé a la intemperie, y me dije:
los exhaustos sacan fuerza
de recipientes que parecen vacíos

y es mejor entregarse a recorrer
los espacios que nos alejan de todo
hasta ser liviano como un cuenco
donde cualquiera pueda acercarse
a oír cómo se va llenando.

Porque, amigos, es menos lo que yo tengo
para decir
de lo que ustedes hacen
por escuchar.

Por eso vuelvo
a esa casa sola,
a ese patio y sus árboles
como si por primera vez llegara
al extremo de mi alma.

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