domingo, 12 de abril de 2020

Sylvia Plath / Espejo


Soy de plata y exacto. No tengo preconceptos.
Cualquier cosa que veo la trago de inmediato
Tal como es. No me empaño por amor o desagrado.
No soy cruel, solo veraz.
-El ojo de un pequeño dios de cuatro esquinas-.
Paso el tiempo meditando en la pared de enfrente.
Es rosa, moteada. La miré tan largamente
Que pienso es parte de mi corazón. A ratos la pierdo.
Rostros y sombra nos separan una y otra vez.

Ahora soy un lago. Una mujer se inclina sobre mí,
Buscando obtener lo que realmente es.
Luego se vuelve hacia esas embusteras, las velas o la luna.
Yo miro su espalda y la reflejo fielmente.
Ella me paga con lágrimas y agitación de manos.
Soy importante para ella. Ella viene y se va.
Cada mañana, es su cara la que releva a la sombra.
En mí ella ahogó a una chica joven y desde mí una vieja
Se alza hacia ella, día tras días, como un terrible pez.

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