domingo, 19 de abril de 2020
Robert Burns / Mary Morison
¡Oh Mary, asómate a tu ventana, a la hora esperada y deseada! Déjame ver esas sonrisas y esas miradas que eclipsan el tesoro del avaro; qué alegremente soportaría la lucha, fatigado esclavo de sol a sol, si pudiera obtener la espléndida recompensa, la hermosa Mary Morison.
Ayer, cuando al son tembloroso de las cuerdas la danza giraba por el salón iluminado, mi fantasía voló hacia ti. Allí estaba yo, pero ni veía ni oía; aunque ésta era hermosa, y aquélla morena, y la otra envidia de todo el pueblo, yo suspiraba, y decía entre ellas: "Vosotras no sois Mary Morison".
¡Oh Mary! ¿puedes destruir la calma de quien por ti alegremente moriría? ¿Puedes romper un corazón cuya sola culpa es amarte? Si no quieres devolverme amor por amor, demuestra por lo menos compasión; un pensamiento cruel no puede ser el pensamiento de Mary Morison.
Traducción de Juan Rodolfo Wilcock
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