domingo, 19 de abril de 2020

Pierre de Ronsard / Sonetos para Helena


Cuando seas vieja, una noche, a la luz de una vela
Hilando y devanando junto a la chimenea
Dirás al leer mis versos que te asombrarán:
“¡El tiempo en que era bella y me cantaba Ronsard!”.

Oyendo tal nueva no habrá una sirvienta,
Aunque ya adormecida por la diaria fatiga,
Que no se despabile cuando digas: Ronsard,
Bendiciendo tu nombre en alabanza inmortal.

Estaré bajo la tierra, ya un fantasma sin hueso,
Entre los oscuros mirtos ganaré mi reposo
Tú serás en la sala una vieja encogida

Lamentando mi amor y tu fiero desdén
Vive, a mañana no esperes y, si me crees, ven,
Apúrate en recoger las rosas de la vida.

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