sábado, 11 de abril de 2020

Piedad Bonnett / A tu hora


Dice el psicoanalista que el salto hacía el vacío
es, en forma simbólica,
un regresar al vientre de la madre.
¡De otro modo
me hubieras tú buscado!

De otro modo
habría yo querido recibirte:
en la curva más dulce de mi adentro,
en un cobijo de azules membranas,
en un mar de benigna oscuridad
que librara tus ojos
de la herida del sol de cada día.

Más a tu hora sólo fui intemperie,
un agujero
en la red que tejí con torpes hilos,
por donde regresaste hacia esa nada
de donde alguna vez
viniste a darme luz, temblor, sentido.

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