lunes, 13 de abril de 2020
Katherine Mansfield / A Dios Padre
Al pequeño, lastimero Dios, elevo mi oración,
El Dios con la larga barba blanca
y la túnica suelta sujetada con la faja de cáñamo
que se sienta asintiendo y murmurando en el trono demasiado grande
del Cielo.
Cuánto, cuánto tiempo, querido Dios, desde que fijaste las estrellas
en sus sitios,
Rodeaste la tierra con el mar, e inventaste el día y la noche.
Y más tiempo aún desde que miraste a través de la azul
ventana del Cielo
Para ver a tus niños jugar en el jardín…
Ahora todos somos más fuertes que ti, y más sabios, y más arrogantes,
En rauda procesión te pasamos de largo.
“¿Quién es esa marioneta asintiendo y murmurando
en el trono demasiado grande del Cielo?
¡Desciende de tu sitio, Barba Blanca,
Ya tuvimos bastante de tu actuación!”
Han pasado siglos desde que creía en ti,
Pero el día de hoy mi necesidad ha regresado.
No quiero un futuro color de rosa,
Ni libros de enseñanza, ni protestas ni negaciones —
Estoy asqueada de esta desagradable lucha
Estoy cansada de ser tironeada por esto —
Oh Dios, quiero sentarme en tus rodillas
en el trono demasiado grande del Cielo
y dormirme con mis manos enredadas en tu barba blanca.
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