domingo, 19 de abril de 2020
Gustavo Arévalo Pacheco / Canción para tus ojos
Ojos de mi amada
untados de dulzura inmarcesible,
¡ojos luminosos!
Espejos de tu alma inmaculada.
Una sola mirada
me contagia la luz de tus entrañas.
Si me miras siempre,
colocaré mi amor en tus pupilas
y tu voz en mi esperanza
¡Mírame!... ¡Mírame!... Largamente...
¡Quiero que tus ojos se graben en mi vida
y que me sigan mirando más allá de su muerte....
Ojos infinitos...
Ojos de añoranza que trazan mi destino..., abiertos cual la aurora me trazan el camino,
con su rocío florido... fertilizan mi amor.
Ojos que parecen sonrisas de los niños...
Como rayos de luna,
como mis pensamientos.
Yo los veré cerrados cuando vele tu sueño.
Y soñaré contigo el despertar del tiempo. Cuando mires ansiosa el trigal que madura, comprenderás entonces mi esperanza añorada. Tendré tus negros ojos, que serán mis estrellas, y ya tendré tus manos.
Y tú tendrás mi vida millonaria de ensueños.
¡Y tu grácíl presencia
con mi dicha alcanzada
sumergida en mi alma!...
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