domingo, 19 de abril de 2020

Ángel Saavedra Duque de Rivas / Unos ojos


Ojos divinos, luz del alma mía,
por la primera vez os vi enojados;
¡y antes viera los cielos desplomados
o abierta ante mis pies la tierra fría!

Tened ¡ay! compasión de la agonía
en que están mis sentidos sepultados,
al veros centelleantes e indignados
mirarme, ardiendo con fiereza impía.

¡Ay! perdonad si os agravié: perderos
temí tal vez, y con mi ruego y llanto
más que obligaros conseguí ofenderos.

Tened, tened piedad de mi quebranto,
que si tornáis a fulminarme fieros,
me hundiréis en los reinos del espanto.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario