sábado, 11 de abril de 2020

Alfredo Pérez Alencart / Darío


Ya es mañana
y otra vez te asomas
desde la raíz
del verbo que no tirita
en tu boca,

que redobla su voltaje
cual magma
en mi pecho abierto
a dos orillas.

Disculpa
a aquellos famélicos
que maduran en un par
de días

y se impacientan
y te desdeñan.

Ya es mañana, Rubén,
y yo galopo
sobre la potro ardiente
de tu creación,
de tu cántico lozano,

de tu misión cumplida.

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