domingo, 19 de abril de 2020

Pablo Neruda / Amor


Mujer, yo hubiera sido tu hijo, por beberte
la leche de los senos como de un manantial, por mirarte y sentirte a mi lado y tenerte
en la risa de oro y en la voz de cristal.

Por sentirte en mis venas como Dios en los ríos y adorarte en los tristes huesos de polvo y cal, porque tu ser pasara sin pena al lado mío,
y saliera en la estrofa —limpio de todo mal—.

...Cómo sabría amarte, mujer, cómo sabría amarte, amarte como nadie supo jamás.
Morir y todavía
amarte más.
Y todavía amarte más
y más.

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