viernes, 10 de abril de 2020
Horacio / Carpe Diem
Carminum I, 11
No pretendas saber, pues no está permitido,
el fin que a ti y a mi, Leucónoe,
nos tienen asignados los dioses,
ni consultes los números Babilónicos.
Mejor será aceptar lo que venga,
ya sean muchos los inviernos que Júpiter
te conceda, o sea éste el último,
el que ahora hace que el mar Tirreno
rompa contra los opuestos escollos.
Sé prudente, filtra el vino
y adapta al breve espacio de tu vida
una esperanza larga.
Mientras hablamos, huye el tiempo envidioso.
Vive el día de hoy. Captúralo.
No te fíes del incierto mañana.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
-
La piel, de no rozarla con otra piel se va agrietando... Los labios, de no rozarlos con otros labios se van secando... Los ojos, de no mirar...
-
Dedicado a Federico García Lorca ¿Quién recuerda el año en que asesinaron las canciones? Estaban asesinando las canciones Las canciones toca...
-
Bienvenida, vieja amiga, te creí ausente y aquí estabas escondida, confundida conmigo; bienvenida, ahora que te veo, bienvenida a tu más pro...

No hay comentarios.:
Publicar un comentario