lunes, 13 de abril de 2020
Guillermo Bianchi / La vida por delante
Todos los desaparecidos son nuestros hijos.
Azucena Villaflor.
el hijo que me falta
quería cambiar el mundo
con sus manos de arcilla
con su espada de palo
bajo un cielo rabioso
fue creciendo a pedazos
lloró de amor
quemó su pecho el aire despojado
la madrugada le tembló en los labios
cuando se lo llevaron
fui más madre que nunca
sosteniendo su rostro en el abismo
supe que contra el miedo
se lucha cuerpo a cuerpo
que el dolor envejece a sangre fría
me volví árbol frente a la tormenta
me volví mar a golpes de naufragio.
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