sábado, 25 de abril de 2020

Simone Weil / Primavera de Meleagro de Gadara


El invierno ventoso lejos de nuestro aire ha desaparecido;
Púrpura sonríe, llevando flores, oh primavera, tu estación;
La tierra sombría suavemente se ha cubierto de hierba,
En la savia de los árboles es nueva la cabellera de hojas.
En esos cuya dulce bebida nutritiva es el rocío del alba;
Los prados exultan mientras se abre la rosa.
Siente en su flauta la alegría el pastor que por los montes canta
Y los blancos cabritos son el júbilo del guardián de las cabras.
Ya los marineros navegan sobre las vastas olas
Al inocente soplo del céfiro que hincha las velas como senos.
Ya gritan ¡Evohé! para el que lleva los racimos, Dionisos;
Ramos de flores coronan los cabellos, flores de hiedra.
En los sabios trabajos, las que nacen de los bueyes, las abejas,
Trabajos tan bellos, se ocupan; posadas en la colmena, moldean
La blanca y fresca y porosa belleza de la cera.
Por todas partes los pájaros, raza de voz clara, cantan,
Los alciones sobre las olas, las golondrinas alrededor de los techos,
Los cisnes al borde del río, y en el bosque el ruiseñor.
Si en las selvas brota la dicha en los follajes y si florece la tierra,
Si silba el pastor y si retozan los lanudos rebaños,
Si los marineros navegan, si Dionisos conduce los coros,
Si los seres alados cantan, si trabajan las abejas,
¿No debe  el poeta, acaso, cantar también a la primavera?

Traducción de Miguel Ángel Frontán.

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