jueves, 23 de abril de 2020
Oliverio Girondo / Nocturno 2
Debajo de la almohada
una mano,
mi mano,
que se agranda,
se agranda
inexorablemente,
para emerger,
de pronto,
en la más alta noche,
abandonar la cama,
traspasar las paredes,
mezclarse con las sombras,
distenderse en las calles
y recubrir los techos de las casas sonámbulas.
A través de mis párpados
yo contemplo sus dedos,
apacibles,
tranquilos,
de ciclópeas falanges;
los millares de ríos
zigzagueantes,
resecos,
que recorren la palma desierta de esa mano,
desmesurada,
enorme,
adherida al insomnio,
a mi brazo,
a mi cuerpo
diminuto,
perdido
en medio de las sábanas;
sin explicarme cómo esa mano
es mi mano,
ni saber por qué causa se empeña en disminuirme.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
-
Nada se pierde con vivir, ensaya: aquí tienes un cuerpo a tu medida Lo hemos hecho en sombra por amor a las artes de la carne pero también...
-
Desearía regalarle a mi padre un hijo que no esté roto. Un hijo sin defectos de fábrica, con piezas de repuesto para sus en...
-
¿De qué quiere usted la imagen? - Preguntó el imaginero- Tenemos santos de pino, hay imágenes de yeso. Mire este Cristo yacente, madera de p...

No hay comentarios.:
Publicar un comentario