miércoles, 22 de abril de 2020
Gabriela Mistral / El vaso
Yo sueño con un vaso de humilde y simple arcilla,
que guarde tus cenizas cerca de mis miradas;
y la pared del vaso te será mi mejilla,
y quedarán mi alma y tu alma apaciguadas.
No quiero espolvorearlas en vaso de oro ardiente,
ni en la ánfora pagana que carnal línea ensaya:
solo un vaso de arcilla te ciña simplemente,
humildemente, como un pliegue de mi saya.
En una tarde de estas recogeré la arcilla
por el río, y lo haré con pulso tembloroso.
Pasarán las mujeres cargadas de gavillas
y no sabrán que amaso el lecho de un esposo.
El puñado de polvo, que cabe entre mis manos,
se verterá sin ruido, como una hebra de llanto.
Yo sellaré este vaso con beso sobrehumano,
¡y mi mirada inmensa será tu único manto!
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