sábado, 7 de marzo de 2020

Gabriela Mistral / Árbol de Guernica

Gabriela Mistral / Árbol de Guernica


Volverá a ser verde y ancho
el roble, el roble nuestro.
Mordido de la metralla,
no del rayo de los cielos,
volverá a brotar contadas
una hoja por cada Euskaro
y será a la semejanza
nuestra y tierno.

Mientras, andamos errantes
sin criar roble en otros suelos,
con un gajo sollamado
que se aprieta contra el pecho.

Volverá a ser en Euskadia
el abra, el árbol y el ruedo
del corro de manos dadas,
y el himno al Dios verdadero,
confesado y silencioso
como la encina sin viento.

Los heridos y aventados
y los que a mitad de ruta
dizque se quedaron muertos,
todos volveremos, todos,
el árbol, al ruedo.

Mientras tanto parecemos
casa en noche de saqueo.
Y desvariados que dicen
en refrán “Guernica” y “fuego”.

Sigue entero y da, mascado
en un brote verde
un sabor de salmuera que resbala
si lo muerden niño o viejo.
Y con él, caído el sol,
comulgan y esperan ellos.

Mientras tanto caminamos
tocando a puertas de acero
de los que han la libertad
y siguen sordos y ciegos.

Crece con nuestras fés
y voluntades y tuétanos.
Crece al día y a la noche
aunque le den pez y fuego
y aunque zumben su despojo
alguaciles y patán ebrio.

Mientras tanto le rezamos
sobre el jergón a dos leños:
el de Cristo y el de Ignacio
entrecruzados y ardiendo.

Por islas, por archipiélagos,
al asar pez y catar
vino bárbaro tenemos
sobre nosotros la sombra
del buen roble que da silbo y oreo.

Cortados como la sarta
y la madeja,
escupidos en la noche tártara
partida del bombardeo,
cada uno caminó
cargando flor y madero
cortado de él y llevándolo.

Mientras que cortamos el aire,
en la lengua sin orígenes
decimos el Padrenuestro
y el roble allá lo corea,
fiel, hirviendo y recto.


El árbol de Gernika

Ubicado en el corazón del conjunto arquitectónico de las Juntas Generales de Bizkaia, en la villa de Gernika – Lumo, perteneciente a la comarca de Busturialdea y parte de la Reserva de la Biosfera de Urdaibai, el árbol de Gernika es uno de los símbolos más universales del País Vasco.

Antiguamente, bajo su sombra se celebraban las más importantes ceremonias civiles y en la actualidad aún es el centro de significativos eventos de la vida política vasca, como la toma de posesión y juramento del cargo de Lehendakari (el presidente vasco) y del Diputado General de Bizkaia (presidente del Territorio Histórico de Bizkaia).

Bajo este roble, durante siglos, los que iban a ser nombrados Señores de Bizkaia juraban, antes de acceder al cargo, respetar las libertades vascas y los fueros (ley vieja) de los vascos, derechos pactados con los reyes. Bajo sus ramas, los Señores debatían y solucionaban los problemas del Señorío, formado por las tierras llanas, campos y caseríos del núcleo de Bizkaia, las anteiglesias, pueblos o distritos municipales, las villas y la ciudad de Orduña. Posteriormente se sumarían también las comarcas de las Encartaciones y el Duranguesado.

Con el paso de los siglos, el Árbol de Gernika, se ha convertido en todo un símbolo, no sólo de Bizkaia, sino del conjunto entero de la sociedad vasca. Simboliza las libertades tradicionales del Territorio Histórico de Bizkaia y de sus ciudadanos, y por extensión las libertades de todos los vascos.

El árbol actual fue plantado en 2004 para reemplazar al antiguo, que se murió debido a un hongo. Es uno de los retoños del llamado “Árbol Hijo” que sustituyó en 1860, al “Árbol Viejo”, cuyo tronco aún puede verse en el recinto de la Casa de Juntas y que fue plantado en 1742 cuando el “Árbol Padre” se secó. Este “Árbol Padre” es el árbol documentando más antiguo y su nacimiento se sitúa en el siglo XIV.

El Árbol de Gernika también es un símbolo porque figura en el escudo del Territorio Histórico de la edición primera de Los Fueros de Bizkaia.

Las libertades de los vascos

En 1853, José María Iparraguirre, contemporáneo de las Guerras Carlistas, escribió la canción “Gernikako Arbola”, para resaltar la importancia de este árbol, e inmediatamente se convirtió en un auténtico himno para todos aquellos que defendían las libertades de los vascos en contra de todos aquellos que pretendían limitarlas o eliminarlas desde que triunfó la Revolución francesa. En aquellos turbulentos tiempos, el himno de Iparraguirre consiguió que el valor simbólico del Árbol de Gernika superara su tradicional significado de proyección de las libertades de los ciudadanos del territorio, para convertirse en un símbolo de la soberanía vasca.

Gernika es uno de los territorios más representativos y simbólicos del Pueblo Vasco y emblema de libertad. Fundada por el Conde Don Tello en el año 1366, la ciudad es tristemente conocida a nivel mundial por ser víctima del bombardeo de la Legión Cóndor de la Luftwaffe el 26 de abril de 1937 en el transcurso de la Guerra Civil Española, considerándose este acto, el primer bombardeo contra la población civil a nivel mundial. La Aviación nazi atacó para apoyar al militar insurgente Francisco Franco en su intento de derrocar al gobierno de la Segunda República Española, dando lugar a un bombardeo aéreo sobre población civil de una intensidad desconocida hasta la fecha. Gernika fue devastada, no así la Casa de Juntas o el Árbol, que sobrevivieron casi intactos. Su supervivencia al bombardeo contribuyó aún más a convertir a este roble en todo un símbolo del Pueblo Vasco.

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