Al llegar a la página postrera
de la tragicomedia de mi vida,
vuelvo la vista al punto de partida
con el dolor de quien ya nada espera.
¡Cuánta noble ambición que fué quimera!
¡Cuánta bella ilusión desvanecida!
¡Sembrada está la senda recorrida
con las flores de aquella primavera!
Pero en esta hora lúgubre, sombría,
de severa verdad y desencanto,
de supremo dolor y de agonía,
es mi mayor pesar, en mi quebranto,
no haber amado más, yo que creía,
¡yo que pensaba haber amado tanto!
sábado, 11 de julio de 2020
Guillermo Blest Gana / Mirada retrospectiva
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
-
El sol quería bañarse, porque tenía calor, llevaba el calor por dentro la luna se lo advirtió; pero el sol no le hizo caso, ni siqui...
-
Señor, tú sabes cómo, con encendido brío, por los seres extraños mi palabra te invoca. Vengo ahora a pedirte por uno que era mío, mi v...
-
Vengo de un Cuiabá garimpo y de callecitas tortuosas. Mi padre tuvo un puesto de bananas en el Beco da Marinha, donde nací. ...


No hay comentarios.:
Publicar un comentario