Estoy como la roca
frente al mar,
en mí ya no vienen
a dormir las gaviotas.
La furia de las olas
golpea mi corazón herido
y la noche se cierne
sobre mí y mis corolas.
Soy como caracol
con su canto profundo
sólo que nadie escucha
su canción melodiosa.
Pero sigo cantando
aunque nadie me oiga,
porque es toda mi esencia
la que fluye en sus notas.
¡Me sonríes, Jesús!
Tú me sonríes.
Tú sabes de mi luz
y de mi sombra.
De mi canto callado
y angustiado
y de la alegría
que Tú en mí provocas.
¡Qué sería sin Ti!
Cómo podría
sembrar luz y esperanza
a quien mi vida toca!
Cómo podría consolar
sin tus palabras
que sanan y bendicen
a través de mi boca.
Mi alma quiere fundirse
en tu Espíritu Santo
y entregarse confiada
a su luz y su sombra...
lunes, 12 de octubre de 2020
Graciela León Rogers / Caracola
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